Chinches

Son insectos del tamaño de una lenteja, ovalados y planos. Su color es marrón rojizo, aumentando de intensidad cuando han comido. Se alimentan de sangre de animales, preferiblemente humana. Son casi siempre nocturnos, aprovechando a comer en este período. No son parásitos, una vez que se han alimentado vuelven a su refugio.

Viven cerca del huésped del que se alimentan. Cuando se trata de los humanos, este hábitat es cercano al sitio donde dormimos, es decir, la cama, lo que incluye colchón, somier, cabecero, patas de la cama, etc. Debido a su forma aplanada pueden esconderse en pequeñas grietas y hendiduras, por lo que se encuentran en otras partes del dormitorio como rodapiés, debajo de alfombras, detrás de cuadros, mesillas, escritorios, etc.

Provocan picaduras por cualquier parte de nuestro cuerpo. Dependiendo de las personas, se puede sufrir de un simple picotazo, una fuerte hinchazón y en casos más graves una infección bacterial. Se alimentan de sangre, son hematófagos. Necesitan estar cerca de los humanos y aprovechar el momento del sueño para alimentarse. Pueden permanecer inactivos sin alimento durante meses a la espera de una víctima.

Es obvio que a nadie le gusta que le molesten su sueño y menos que le chupen su sangre; además las reaaciones alérgicas a su saliba son las que provocan las irritizaciones de la piel.

Se detectan por las picaduras y por manchitas oscuras en las sábanas. En estos casos acuda siempre a los profecsionales. Se ocuparán de inspeccionar cuidadosamente todos los posibles escondrijos en la propia cama y su entorno. Para controlarlos es inevitable el uso de insecticidas adecuados, además de reforzar con otras medidas correctoras como el lavado de la ropa en caliente, limpieza con vapor o la novedad reciente de fundas de colchones anti-chinches, que evitan tener que desacerse del colchón tras sufrir una plaga.

 

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